Sanatorio Marítimo crea taller para jóvenes con multidéficit.

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Algunos llegaron siendo sólo unos infantes, pero luego de sobrepasar el límite de expectativa de vida para estos pacientes de alta complejidad, es el recinto hospitalario quién debe buscar las formas de financiar sus necesidades y mantener su calidad de vida.

Rita Suazo tiene 30 años y vive en el Sanatorio Marítimo “San Juan de Dios” de Viña del Mar, desde 1999, cuando fue derivada desde su hogar en Padre Las Casas, IX Región, por haber sido vulnerada en sus derechos, patrón que se repite entre los 52 niños con daño neurológico profundo que residen y se rehabilitan en el lugar.

Primero arribó al recinto ubicado en San Martín con 15 Norte, pleno centro de la Ciudad Jardín y ahora, se encuentra en las nuevas dependencias, ubicadas en el Tercer Sector de Gómez Carreño.

En este nuevo y moderno edificio, un poco más lejano que el anterior y sin los mismos accesos, pero con amplios terrenos y moderna infraestructura, la alegre y atenta joven perdió casi en forma completa, el contacto con personas externas al Sanatorio, ya que por el cambio de ubicación del recinto muchas personas dejaron de visitar a los niños y realizar donaciones a ellos. Como si el Sanatorio Marítimo hubiera “desaparecido” del mapa.

Al igual que los 52 niños y jóvenes que viven y se rehabilitan en el lugar, Rita tiene parálisis cerebral, daño neurológico severo y profundo, pero actualmente se encuentra en una condición especial. ¿Cuál? Sobrepasó los 26 años, que es el límite de expectativa de vida para este tipo de pacientes de alta complejidad, por lo tanto, ha dejado de recibir todo apoyo y subsidio que hasta los 25 recibía por parte del Estado, a través del Servicio Nacional de Menores, el Ministerio de Salud, y de Educación, entre otros organismos.

El Sanatorio Marítimo “San Juan de Dios” debió asumir este nuevo escenario y esta importante dicotomía.

Por un lado la alegría y orgullo por el gran servicio de calidad que se le otorga a los pacientes en forma permanente, que permite que con ayuda profesional especializada, infraestructura adecuada y moderna, tecnología y elementos especiales para neuro estimularlos en sus terapias, han logrado que estos jóvenes multirretos puedan seguir viviendo en buenas condiciones de salud por sus cuidados e interactuando debidamente con su entorno.

A su vez, esto deriva en un problema de gravedad para la Institución benéfica, porque se enfrentaron con el panorama de que no había recursos para mantenerlos, una vez que cumplían 27 años, por lo que debieron buscar formas para poder recaudar el dinero y donaciones necesarias para solventar mensualmente todos los insumos y gastos necesarios para el correcto cuidado de su salud, en las mejores condiciones, hasta el fin de sus días, ya que estos pacientes, si no son adoptados por familias, terminan sus vidas en el Sanatorio.

¿Qué pasa después?

La Organización, hace un año, al realizar los cálculos y notar que faltaban estrategias que brindaran oportunidades de desarrollo de las capacidades de estos jóvenes multidéficit, creó una nueva instancia llamada “Taller Protegido”, el que depende del área de Terapia Ocupacional del Sanatorio Marítimo “San Juan de Dios”.

Dicha iniciática, que tiene por objetivo final utilizar los conocimientos que estos jóvenes adquirieron hasta los 26 años en su formación escolar según lo dispuesto por el Ministerio de Educación en términos de Educación Especial y su Decreto propio, y ponerlos en práctica en alguna actividad que les permitiera una mayor integración y sentirse útiles en un proceso que involucra sus pares y asistentes.

El rubro elegido fue la manipulación de alimentos, donde ocho jóvenes ya tienen la posibilidad de vender los productos que elaboran en dependencias especialmente habilitadas para ello, destacando que sus pies de limón y tortas ya son encargadas y se están haciendo conocidos por la comunidad de Gómez Carreño.

Estas actividades que realizan, les permitiría generar en algún momento sus propios ingresos, que ayuden a solventar, en algunos casos, sus gastos en artículos de primera necesidad, tales como pañales o alimentación especial.

El Taller Protegido en sí

El “Taller Protegido” en un principio nació en junio de 2013, como una iniciativa del área de Terapia Ocupacional para los mismos pacientes del Sanatorio, pero luego se abrió la posibilidad de que otros jóvenes, externos al Sanatorio, puedan asistir y participar de este innovador proyecto regional que potencia las habilidades adquiridas en su proceso de formación educacional especial.

Pamela Ossandón, Subdirectora del Área Médica del Sanatorio Marítimo “San Juan de Dios”, explicó que luego que los pacientes que cumplen su ciclo escolar, se crea este taller para darle una continuidad hacia el ámbito laboral, desarrollando los lazos socio afectivos con sus pares y que se mantengan ocupados e interactúen con su entorno”.

“La idea es que estos productos se vendan para su auto sustentación. Esta es una actividad sin fines de lucro, que tiene por objetivo que se sigan desarrollando cognitiva y comunicacionalmente, una vez que ya han superado su expectativa de vida”, concluyó Ossandón.

 

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