Monthly Archives: junio 2012

Actividad Alumnos Técnico en Enfermería AIEP

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El  jueves 28 de junio, los alumnos de la carrera de Técnico en Enfermería de el Instituto AIEP, visitaron la Sala San Rafael. En la actividad, los jóvenes realizaron un obra de títeres y entregaron colaciones a nuestros niños internos.

Agradecemos a los alumnos por su entusiasmo y alegría. Esperamos que hayan disfrutado, tanto como nuestros niños de su visita.

 

 

 

Visita Instituto ICCE Sede Casablanca

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El jueves 28 de junio, los alumnos de la carrera de Técnico en  Enfermería del Instituto ICCE Sede Casa Blanca, visitaron  la sala San Rafael y la Escuela Especial Sanatorio Marítimo.

En la actividad, a demás de conocer a nuestros niños y recorrer las instalaciones, los alumnos donaron artículos de aseo a la Institución.

Agradecemos la ayuda brindada por estos jóvenes, que de tan lejos nos visitarnos. Esperamos que pudieran comprender la importante labor social que representa la carrera que estudian para la sociedad.

 

 

 

Visita Colegio Aconcagua

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Hoy martes 26 de junio, un grupo de alumnos del Colegio Aconcagua de Quilpué, en marco de su ramo de emprendimiento visitaron a nuestros niños, niñas y jóvenes de la sala San Rafael.

En la actividad, los alumnos compartieron con los niños y apoyaron en las actividades de Terapia Ocupacional realizadas por los alumnos en práctica de la Universidad Santo Tomás.

Tras la visita, se comprometieron a seguir ayudando a  nuestros queridos niños.  

Agradecemos los alumnos por su proyecto de emprendimiento enfocado en el Sanatorio Marítimo San Juan de Dios, e invitamos a otros colegios de la región a conocernos.

 

 

 

Feliz Día del Padre.

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Saludamos afectuosamente de parte de los Hermanos del Sanatorio Marítimo San Juan de Dios, a todas las hombres que trabajan en nuestra institución, a todos nuestros colaboradores y bienechores, ya que en cada cada uno de ustedes vemos verdaderos padres para los niños, niñas y jóvenes de nuestro Sanatorio Marítimo San Juan de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

1º Jornada Manejo del Paciente con Disfagia Neurogénica.

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Hoy viernes 15 de junio, se realizó en el auditorio del Sanatorio Marítimo San Juan de Dios,  la 1º Jornada de Actualización en Manejo Nutricional y Fonoaudiológico del Paciente con Disfagia Neurogénica organizado por las Carreras de Fonoaudiología, Nutrición y Dietética de la Universidad del Mar.

La definición de disfagia neurogénica es la alteración en el proceso de la deglución, en cualquiera de sus etapas, causado por un daño neurológico.

La disfagia se puede presentar en cuadros neurológicos como son: parálisis cerebral, accidente cerebrovascular, TEC, enfermedades degenerativas, etc.

Esta patología trae consecuencias negativas para el paciente como son: malnutrición, deshidratación, deterioro en la calidad de vida, neumonía por aspiración, pérdida de peso, etc, por ello la importancia de tener claro el manejo de este tipo de pacientes tanto por el profesional Fonoaudiólogo como por el Nutricionista, además de la participación de otros profesionales del área de la salud con el fin de hacer un buen diagnóstico y posterior tratamiento.

Loreto Neira Matamala

Nutricionista clínico-pediátrico

Sanatorio Marítimo San Juan de Dios

Corrida Familiar USM 2012

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El sábado 07 de julio se realizará el “CROSS COUNTRY FAMILIAR USM 2012”, en los alrededores de la Laguna Sausalito de Viña del Mar, iniciativa organizada por los alumnos de la carrera de Ingeniería Comercial, de la Universidad Técnica Federico Santa María.

La actividad tiene como objetivo donar la recaudación de las inscripciones a nuestra institución, por lo tanto invitamos a todos nuestros colaboradores a participar, ya que así estarán ayudando a nuestros queridos niños, jóvenes y adultos mayores.

 

Recorrido:

-2 vueltas a la Laguna Sausalito, 5 km.

Las inscripciones tendrán un valor de $2.000. Los puntos de ventas serán en el tercer piso del Mall Marina Arauco (fechas próximamente) y el mismo día del evento entre 8:00 y 9:00 hrs.

Las categorías serán las siguientes:

Damas y varones menores de 14 años
Damas y varones de 15 a 18 años
Damas y varones de 19 a 34 años
Damas y varones de 35 a 49 años
Damas y varones mayores de 50 años

Más información:

Alan Curiqueo

spd5.usm@gmail.com

https://www.facebook.com/CorridaSolidariaUsm2012

 

 

 

 

Visita Colegio Gastón Ossa Saint Marie

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El día lunes 11 de mayo, el Colegio Gastón Ossa Saint Marie de Viña del Mar, visitó a nuestros niños, niñas y jóvenes de la Escuela Especial Sanatorio Marítimo.

En dicha actividad, los alumnos fueron recibidos por la profesora Celicia Zuvic, la cual los instruyó sobre la labor del establecimiento educacional, la condición de los alumnos que asisten a la escuela, para finalmente compartir con ellos en sus salas de clase.  Tras, la visita los alumnos donaron pañales, útiles de aseo, y ropa. Además, emocionados se comprometieron a seguir ayudando a nuestra institución.

Agradecemos profundamente, a la profesora María Contardo y sus alumnos por la visita, e invitamos a otros colegios de la región a conocernos y ser parte de nuestros colaboradores.

 

 

III Encuentro Interprovincial de la Escuela de Hospitalidad en América, Bolivia 2012

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[author] [author_image timthumb=’on’]http://www.sanatoriomaritimo.cl/wordpress/wp-content/uploads/100_7004.jpg[/author_image] [author_info]Artículo: por Claudia Lebuy Valenzuela Citas: “Noticias” pag web de la Provincia Sudamericana Meridional[/author_info] [/author]

 

 

El día 1 y 2 de mayo del 2012, Coincidiendo con la visita de nuestro Superior General Hno. Donatus Forkan, ser realizó el III Encuentro Interprovincial Americano de Escuela de Hospitalidad.

El Sanatorio Marítimo San Juan de Dios fue representados por don Pedro López y mi persona, por ser alumnos de la primera generación de la Escuela de Hospitalidad. Fue un hermosa experiencia vivida gracias a la posibilidad que nos dio la Orden Hospitalaria San Juan de Dios y el Padre Nivaldo Hernandez.

Este Encuentro fue organizado por los encargados de la Escuela de Hospitalidad en el Hotel Villa Antigua de la ciudad de Sucre.

Con la Eucaristía, se dio inicio al Encuentro conmemorando el día de San Ricardo Pampuri,  luego compartimos un almuerzo en la comunidad de los hermanos y el Hno. Sebastián Tito dio la bienvenida a todos.

participamos de una cena en la Casa Rodriguez en la que se entregó la carta de hermandad a la familia Rodríguez Calvo de manos del Hno. Donatus Forkan  por su noble apoyo durante más de 10 años a la familia juandediana en Sucre;

En un paseo por la Ciudad pudimos conocer El parque Cretácico de Sucre, el Instituto Psicopedagógico Ciudad Joven San Juan de Dios y la plaza donde se Fundó la ciudad, entre otros muchos hermosos lugares.

Asistieron como representantes de sus provincias o delegaciones el Hno. Rony Ribeiro (Delegación del Brasil), el Hno. Dairon Meneses (Provincia de Colombia), la Hna. Fanny Patiño (Provincia de México) y el Hno. Luis Alberto Mojica Paz, el Hno. Erik Castillo, la Lic. Silvia Serra y la Dra. Andrea Coluccio por la Provincia Sudamericana Meridional.

Además de la invitación especial al Superior General Hno. Donatus Forkan y al Secretario General Hno. José María Chavarri y  alumnos de la primera promoción de la Escuela, se contó con representantes de todas las Casas que conforman nuestra Provincia además de nuestros Hermanos: Luis Sanchez, Antonio Pérez, Telmo García, Edgar Bondoni y Ricardo.

El Hno. Donatus nos dio un discurso centrado en el concepto de familia hospitalaria, dejando en claro la intención de la Orden de reducir la brecha entre Hermanos y Colaboradores y hablar ya sí de una gran familia que nos constituye. Al respecto, señaló la importancia y el rol fundamental que tiene la Escuela de Hospitalidad en la trasmisión de los valores juandedianos.

“La mañana continuó con la exposición de cada una de las Provincias sobre sus avances en la implementación de la Escuela de Hospitalidad. Cada representante realizó su presentación, de manera de intercambiar procesos, consultar dudas, escuchar sugerencias, haciendo muy enriquecedora la primera parte de esta jornada”.

“Se trabajó en equipos, se desplegaron muchas ideas que surgieron a partir de consignas presentadas por el coordinador del taller. Luego cada grupo compartió con el resto lo trabajado”.

“El segundo día del encuentro se inició con un taller sobre las necesidades y los requerimientos de los Centros a los cuales la Escuela de Hospitalidad debe brindarle apoyo”.

“Esta actividad se propuso con el fin de acercarse a la realidad de los Centros, desde sus propios participantes de manera de que quedara bien consolidada la idea de que la Escuela de Hospitalidad se encuentra al servicio de los Centros, ya que su fin principal es generar en cada alumno una actitud hospitalaria que se despliegue en su función como Hermano, Colaborador, Voluntario, etc”.

“Nuevamente la modalidad de trabajo grupal, amplió las perspectivas de cada uno de los asistentes, pudiendo ver de esta manera mas allá de lo que acontece en su lugar de trabajo y tomar contacto con las necesidades y el modo de proceder de otros Centros tanto de nuestra Provincia como de otras”.

“Durante la tarde, nuestro Superior Provincial Hno. Luis Mojica Paz coordinó un taller que buscó generar propuestas desde la Escuela de Hospitalidad para el LXVIII Capitulo General, promoviendo en los participantes que hagan una proyección a futuro de cómo continuará la Escuela en cada una de sus Provincias, habiendo escuchado distintos tipos de desarrollo, tomado contacto con la función de la Escuela en lo que refiere a la familia hospitalaria y conociendo ahora -desde la perspectiva de sus colaboradores- cuáles son las áreas en las cuales la Escuela podría colaborar para mejorar la necesidad de los Centros. Nuevamente en grupo, los asistentes se supusieron a trabajar generando, entre otras, las siguientes ideas referidas a la Escuela de Hospitalidad”:

• Crear una biblioteca virtual con acceso a todos los Colaboradores.
• Crear vías de transmisión de materiales generadas y utilizadas en cada Provincia.
• Que cada Provincia contenga en su página web un sitio exclusivo para la Escuela de Hospitalidad.
• Presentación semestral de informes de cada Provincia al responsable regional.
• Comunicación entre los responsables de cada Provincia.
• Dar a la Escuela de Hospitalidad una estructura formal dentro del organigrama de los Centros a partir de establecerse como un lineamiento de las políticas provinciales.
• Realizar una descripción del perfil de las funciones y alcance de los responsables de la Escuela de Hospitalidad a nivel Provincial y en los Centros.
• Dar continuidad a los encuentros anuales de los representantes de la Escuela de Hospitalidad de la región de América, entre otros.

“Como síntesis del encuentro podemos mencionar que todas las Provincias están trabajando fuertemente en Escuela de Hospitalidad, con metodologías distintas pero utilizando el mismo programa temático lo cual da una consistencia y unidad al proceso formativo llevado adelante por la Orden en América. Se reconoce la necesidad de que el Gobierno General desarrolle lineamientos generales para las Escuelas de Hospitalidad de toda la Orden y se ha planteado la idea de que dentro de dicho gobierno exista un Comité General de Escuela de Hospitalidad que guie las actividades de las Escuelas de las distintas regiones y sirva como medio de intercambio y crecimiento de las propuestas llevadas a cabo en cada Provincia en las que la Orden desarrolla su misión”.

“Lo cual demuestra la intención de todos de que el proceso formativo de Escuela de Hospitalidad se desarrolle y perfeccione al máximo con el correr del tiempo; constituyéndose en un elemento más de unión y comunidad que supere las distancias físicas que separan a las regiones, uniéndolas en la trasmisión continua de los valores que guían nuestro accionar: hospitalidad, responsabilidad, calidad, respeto y espiritualidad”.

 Citas: Pág Web Provincia Sudamericana Meridional “Noticias” de la Orden
 

Mensaje del Superior General a todos los Hermanos de la Orden

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[author]  [author_image timthumb=’on’]http://www.sanatoriomaritimo.cl/wordpress/wp-content/uploads/superior.jpg[/author_image] [author_info]Por Hno. Donatus Forkan Superior General [/author_info] [/author]

 

 

Mis queridos Hermanos,

Preámbulo

Acaba de concluir el punto culminante del calendario litúrgico con la celebración de la Pascua, tan rica de misterio, llena de significado y de esperanza: elementos muy necesarios en la Iglesia y en el mundo actual. Deseo saludaros a cada uno personalmente, asegurándoos que, dondequiera que viváis y realicéis vuestro apostolado, os acompaño con mis oraciones, confiando en que todos juntos podemos dar un testimonio verdadero del Señor Resucitado como Dios de la Hospitalidad.

Por lo general, en el pasado siempre he dirigido mis cartas circulares a todos los miembros de la Familia de San Juan de Dios. Sin embargo, en esta ocasión, por varias razones deseo dirigirme específicamente a los Hermanos. Nos estamos acercando al final del sexenio de este Gobierno General de la Orden. A lo largo de este tiempo, la Orden ha intensificado sus esfuerzos por llevar adelante el proceso de renovación. De la misma manera, ha intentado encontrar las formas más adecuadas de responder a los desafíos a nuestro estilo de vida y a nuestra misión de Hospitalidad que se plantean dondequiera que estemos presentes en el mundo. Con la esperanza de favorecer la preparación para nuestro Capítulo General, en esta carta deseo compartir una reflexión con todos vosotros: de dónde venimos o cómo hemos avanzado desde la conclusión del Concilio Vaticano II y hacia dónde vamos o la dirección que hemos tomado como Familia de San Juan de Dios.

El papel esencial del Hermano

En todo esto, jamás se ha puesto en tela de juicio el papel esencial del Hermano en llevar adelante, guiar y moldear una hospitalidad juandediana más carismática, evangélica y profética, más adecuada para nuestros tiempos. Sin embargo, en la actualidad es necesario volver a encender ese fuego interior, reivindicar el primer fervor que encenderá una nueva pasión por Cristo y por la humanidad que sufre. Esta forma de pensar y de obrar abre nuevos caminos y posibilidades para nuestra presencia en la misión, alienta la comunión y la comunidad, la oración, tanto personal como en comunidad, y un verdadero partenariado con nuestros Colaboradores para llevar adelante la obra de San Juan de Dios. Este enfoque refleja el camino de renovación que emprendimos a partir del Concilio Vaticano II. Es sumamente importante que sigamos manteniéndonos actualizados y conscientes del mundo que nos rodea y que tiene una gran necesidad de testimonios de los valores evangélicos. Esta conciencia viva desprenderá nuevas energías para la misión y contribuirá al nacimiento de un nuevo camino para la vida religiosa ministerial que ahora comienza a surgir. La fidelidad a nuestro carisma nos ayudará a dar forma a esta nueva forma de vida, la vida religiosa ministerial.

Ser religiosos hoy es sumamente excitante, desafiante y, naturalmente, también es un gran privilegio poder dar vida a algo nuevo. Las decisiones que tomaremos durante el Capítulo tendrán grandes implicaciones a la hora de plasmar nuestra forma de vivir y realizar la misión en el futuro. Esta es una responsabilidad enorme para todos nosotros, a medida que nos preparamos para este evento tan importante para nuestra historia. Es por esto que animo a todos los miembros de la gran Familia de San Juan de Dios, al igual que los discípulos de Jesús, a unirse en la oración con Nuestra Señora , Madre del Buen Consejo y Reina de la Hospitalidad. A medida que avanzamos, se hace cada vez más evidente que el Hermano seguirá desempeñando un papel importante en la gran Familia de San Juan de Dios, puesto que es una figura esencial que mantiene el vínculo con nuestro Fundador, que asegura la continuidad de la misión de San Juan de Dios a lo largo del tiempo. El papel de los Hermanos será diferente respecto al que revestíamos en el pasado, puesto que somos miembros de una hermandad universal que tiene la responsabilidad global del carisma. Sentir que formamos parte de una hermandad universal nos ayudará a prevenir la fragmentación y a promover el concepto de Familia que tiene la responsabilidad global de toda la misión de San Juan de Dios. Este sentido de universalidad debe quedar claro desde el comienzo del proceso de formación, para ayudar al candidato a apreciar y a entender que está entrando a formar parte de una Orden, de una hermandad que es internacional, y no sólo de una Provincia. Para cultivar este sentido de Familia con la responsabilidad global de la misión de hospitalidad, debemos ser mucho más flexibles, disponibles y acogedores hacia las necesidades de la Familia de San Juan de Dios en todo el mundo.

Un lazo esencial con nuestros orígenes carismáticos 50 años después del Concilio

Ahora se está acercando otra conmemoración muy importante: el 50º aniversario del Concilio Vaticano II, que cambió el rostro de la Iglesia y afectó su misión de forma radical. También coincide con la celebración de nuestro 68º Capítulo General de Fátima, Portugal. Como sabéis, el título o lema del Capítulo General es: “La Familia de San Juan de Dios al Servicio de la Hospitalidad”. Sólo nos quedan unos meses para prepararnos para este evento de suma importancia para la vida de nuestra Orden.

En este momento me parece bueno recordar el proceso de renovación que la Orden ha llevado adelante a lo largo de los decenios, desde el generalato del Hno. Higinio Aparicio (1959-1970). No hemos emprendido este proceso de forma aislada, sino que ha sido impulsado y visto a través de la lente gran angular de los documentos del Concilio, y en especial: Perfectae Caritatis, sobre la renovación de la vida religiosa; Lumen Gentium, el documento sobre la naturaleza de la Iglesia que afirma la llamada universal a la santidad de todos los bautizados; y Gaudium et Spes, el documento sobre la Iglesia en el mundo actual. Era importante abordar la renovación desde esta perspectiva a la hora de gestionar el cambio, actualizar el estilo de vida y buscar un arraigo para nuestra espiritualidad y misión. La renovación que resultaba de la búsqueda de la novedad o del cambio sólo por el cambio o a la carta, normalmente fracasaba. Infundía falsas esperanzas sin tener profundidad, continuidad y una dirección clara a seguir. Fracasaba porque no estaba arraigada en las Escrituras, en la inspiración original del Fundador y en la interpretación de los signos de los tiempos a la luz del Evangelio, como establecía el mandato del Concilio. Como las semillas que cayeron en el terreno pedregoso mencionadas en la Parábola del Sembrador, brotó enseguida, pero se seco casi de inmediato .

Algo único del cristianismo

Cuando analizamos las grandes tradiciones religiosas del mundo, vemos las características que tienen en común con nuestra tradición católica y cristiana, como la contemplación, la vida eremítica, la vida penitencial, etc. Sin embargo, en las demás religiones es raro encontrar a hombres y mujeres que se consagran a Dios durante todas sus vidas, al servicio de los pobres, enfermos, abandonados y necesitados. En nuestra tradición cristiana, estos hombres y mujeres religiosos lo abandonan todo para seguir su vocación, incluyendo sus lazos familiares y sus bienes materiales. Su Proyecto Personal de Vida está impulsado exclusivamente por su único deseo de mostrar al mundo la primacía de Dios sobre todas las cosas y Su cercanía a nosotros, que Le revela como Padre de todos nosotros. Ésta es una llamada verdaderamente excepcional y sorprendente.

Antes del Concilio Vaticano II, la Vida Religiosa era marcadamente monástica, era un estilo de vida conventual que reflejaba la eclesiología de aquellos tiempos. Ya he hecho referencia a este punto en cartas anteriores, así que ahora no deseo hablar detalladamente del tema. Lo que sí deseo decir es que está naciendo una nueva forma de vida religiosa, la vida religiosa ministerial, que no es monástica . Si bien el estilo de vida monástica o conventual nos ayudó a realizar nuestra misión de Hospitalidad en el pasado, ya no es adecuado para satisfacer las necesidades de los tiempos modernos. Creo que ha llegado la hora de abandonar esta forma de pensar para permitir, es más, para facilitar, el nacimiento del nuevo estilo de vida. Esto nos asigna una gran responsabilidad, pero también considero que es un gran privilegio el estar en una posición que nos permite ayudar a moldear el futuro de esta manera.

Nuestro mundo necesita a los que dan testimonio más que a los que enseñan

En la Orden hay Hermanos que se formaron antes del Concilio Vaticano II, y otros que se formaron durante o después del Concilio, mientras que los Hermanos más jóvenes sólo han oído hablar de este período de la historia de la Iglesia y de la pasión que acompañó los cambios que había desatado, puesto que no lo vivieron de primera mano. La tarea urgente que nos espera a todos, y en especial a los Hermanos más jóvenes, consiste en estudiar y digerir interiormente los documentos de aquél Concilio extraordinario que llevó a la Iglesia a abrirse al mundo, así como los documentos del Magisterio y los de los Superiores Generales sucesivos al Concilio, para ayudarnos en este proceso de renovación.

En la actualidad, cuando la Iglesia y la vida religiosa están viviendo una crisis, hay muchos jóvenes en el mundo que entran en los seminarios y en los Institutos Religiosos y que adoptan el antiguo estilo de Vida Religiosa tradicional, impulsados por el deseo de restablecer una forma de cristianismo que ya no existe en absoluto. Creo que éste es un camino sin futuro, poco realista, aunque entiendo que los jóvenes busquen certidumbres acerca de su propia identidad. Oponer resistencia a los cambios que se están dando en la actualidad equivaldría a intentar oponer resistencia al Espíritu Santo. El pasado pertenece a la historia. Por otra parte, ante nosotros hay novedades, nuevas oportunidades para la misión, nuevos desafíos que requieren respuestas adecuadas para nuestro tiempo y no las del pasado – como dice Lucas: ¡Odres nuevos para el vino nuevo!, “Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos”, así ambos se conservarán .

Se ha difundido la conciencia de que estamos viviendo un proceso precipitado de cambios, y a veces parece que la Iglesia está teniendo dificultades en responder a las nuevas realidades con la rapidez necesaria. Éste seguramente es un reto también para nosotros, pero estoy seguro de que si nuestra vida es fiel al Evangelio de Jesucristo y a la inspiración original de San Juan de Dios, conseguiremos dar la respuesta más adecuada. Muchos jóvenes están abandonando la Iglesia porque no encuentran en ella un testimonio creíble, ni la coherencia con los valores que profesa. La mediocridad no resulta atractiva para nadie, es más, produce el efecto de ser un testimonio contrario.

Éste es el desafío que afrontamos todos: seguir siendo fieles a Dios, al Evangelio y a los votos que profesamos, como condición previa fundamental de la consiguiente búsqueda de formas de vivir y de hablar más familiares para los jóvenes de hoy. Esto no significa de ninguna manera que debemos diluir las demandas de nuestra vida consagrada o falsear la doctrina de la Iglesia. ¡Todo lo contrario! Si no somos coherentes, no llegaremos muy lejos.

Lo que dice Pablo VI en este sentido en Evangelii Nuntiandi claramente se aplica a todos los cristianos, pero en especial a nosotros los religiosos. Afirma que: “el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana. (…) El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio. (…) Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo (…) en una palabra, de santidad ”. Nosotros los religiosos ministeriales hemos sido llamados a estar entre la gente, sobre todo las personas más abandonadas, las que se sienten solas, testimoniando el evangelio de la misericordia y el Dios de la Hospitalidad. En mi opinión, esto es lo que quiere decir discernir los signos de los tiempos, como afirmaba el Concilio, pero hacerlo a luz del Evangelio.

El camino hacia una renovación auténtica

Al igual que la Iglesia, durante los últimos 50 años, nuestra Orden ha cambiado mucho al intentar responder a las sugerencias del Concilio Vaticano II. Como ya he mencionado, para ver hacia dónde nos está guiando el Espíritu Santo, debemos seguir dejándonos guiar e iluminar por las Constituciones Lumen Gentium y Gaudium et Spes y por el Decreto Perfectae Caritatis y los demás documentos e intuiciones pertinentes. Los Hermanos han podido experimentar que dejarse guiar por la doctrina del Concilio lleva a un cambio radical basado en las Sagradas Escrituras, en nuestro carisma original y en la interpretación de los signos de los tiempos a la luz del Evangelio.

Personalmente estoy convencido de que uno de los descubrimientos más significativos hechos por la Orden a través del proceso de renovación fue el mismo Juan de Dios, el hombre, su misión y la rica herencia que legó a sus seguidores. Juan se convirtió en nuestra “estrella polar”, en el compañero que ilumina nuestro camino. Nos ayudó a derribar las paredes que nos separaban de un mundo del sufrimiento más amplio del mundo en el que realizábamos nuestras actividades, lo que a su vez nos brindó muchas oportunidades de expresar el carisma de la Hospitalidad, que ha crecido rápidamente en todos los lugares del mundo donde está presente la Orden.

El futuro no es la continuación del pasado

A medida que nos preparamos para nuestro Capítulo General, es importante recordar de dónde venimos y los efectos de la renovación de la vida religiosa en nuestra Orden. En mi opinión es algo importante porque la renovación es algo progresivo, como unas “obras en curso”. En Vita Consecrata, el Santo Padre, el Beato Juan Pablo II, insta a los religiosos a cultivar “la fidelidad al carisma fundacional y al consiguiente patrimonio espiritual” (n. 36) de sus Institutos. Para desarrollar “una fidelidad dinámica a la propia misión” (n. 37), las personas consagradas deberían recordar en todo momento el criterio de discernimiento bíblico de su Fundador, puesto que una auténtica renovación requiere “fidelidad a la inspiración de los fundadores y fundadoras” (n. 36).

Para mí la renovación es la clave hacia el futuro y el futuro no es la continuación del pasado, sino el nacimiento de lo nuevo. En la actualidad está naciendo una nueva forma de vivir la vida religiosa. Para permitir que surja lo nuevo, debemos soltarnos de muchas de nuestras formas de actuar del pasado por las que tenemos apego. Al igual que algunos animales mudan de piel para que les salga una nueva, nosotros también debemos dejar ir el antiguo estilo de vida monástico para permitir que nazca la nueva vida religiosa ministerial. En el pasado vivíamos plenamente tanto el estilo de vida monástico como el estilo de vida activa apostólico. La prioridad de la vida religiosa en aquel contexto era la santificación personal y, en segundo lugar, el ministerio de servicio a los enfermos. Hoy nos consideramos Hermanos consagrados en la Hospitalidad, lo que implica que debemos ser disponibles, flexibles, abiertos a las nuevas necesidades y a trabajar en colaboración con otras personas. Esto nos obliga asimismo a ser guías morales, conciencia crítica, presencia profética capaz de animar para poder emprender el ministerio de estímulo de nuestros Colaboradores, con quienes trabajamos en partenariado en aras de la evangelización.

¡Cuán a menudo, en el pasado, sentimos que éramos incapaces de responder a todas las exigencias nuevas y urgentes que afrontaban nuestros Centros! Pero el Señor ha respondido a estas incertidumbres implicando a nuestros Colaboradores, al igual que lo hizo San Juan de Dios con Angulo – Juan de Ávila. Gracias a la valentía de los Hermanos al asumir este desafío, hoy la Orden realiza su misión en muchos servicios que están en total expansión. Es más, tenemos incluso algunos Centros que no cuentan con la presencia de una Comunidad Religiosa, ni de un solo Hermano. Los Colaboradores de dichos Centros y Servicios han conseguido mantener vivo el espíritu de San Juan de Dios porque se identifican con la filosofía, los principios guía y los valores de la Orden.

Dónde ha llevado la renovación a la Orden

Como parte de la estrategia de renovación emprendida por la Orden, además de la rápida evolución que está experimentando nuestra misión de Hospitalidad, ahora muchos de nuestros Centros tienen una administración laica. En Europa prácticamente todos los directores de nuestros Centros son Colaboradores. La documentación para crear una PJP (Personalidad Jurídica Pública) se ha sometido a la aprobación final de la Santa Sede, puesto que ya ha sido aprobada por el Definitorio General. Esto significa que Hermanos y Colaboradores asumirán conjuntamente, en los niveles más elevados, la responsabilidad de gestionar nuestros Ministerios Hospitalarios. El establecimiento de una PJP conlleva muchos aspectos positivos. Ésta no sólo otorga a los laicos la responsabilidad de un ministerio de la Iglesia, sino la autoridad de tomar decisiones. Otro aspecto significativo es que la elección de los miembros del Consejo de Administración no se basa en el género, sino en la identificación de las personas con nuestro carisma, en su competencia profesional y en su compromiso por demostrar lo fundamental del Evangelio a través de la promoción de los principios, filosofía y valores que apuntalan la misión de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Todo esto está completamente de acuerdo con la doctrina y con el espíritu del Concilio Vaticano II. Estamos diseñando una nueva forma de ser para nuestra Orden hoy, en base a los desafíos que afrontamos, pero también a las oportunidades que se presentan para nuestra Misión de Hospitalidad. De no hacerlo, corremos el riesgo de perder muy rápidamente la mayoría de nuestros Centros.

Caminar desde Cristo

Este breve recorrido histórico de la experiencia posconciliar de la Orden nos muestra que cada uno de los Hermanos debe ser un protagonista activo de vanguardia en este proceso de renovación. No estoy haciendo referencia a la realización personal, sino al hecho de sentir que formamos parte de una misión más grande, al igual que San Juan de Dios, quien no tenía una misión propia, sino que se lanzó alma y cuerpo en la misión de Jesucristo. Todos tenemos nuestras limitaciones, y lo que podemos hacer solos es realmente poco. Sin embargo, al elegir a Cristo, al trabajar juntos, nos convertimos todos en algo aun más grande. “La sociedad actual espera ver en las personas consagradas el reflejo concreto del obrar de Jesús, de su amor por cada persona, sin distinción o adjetivos calificativos” . Por tanto, me gustaría que cada uno de los Hermanos, del más joven al más mayor, se aplique con entusiasmo y dedicación a lograr una renovación más profunda, tanto a nivel personal como comunitario. La Hospitalidad vivida según el estilo y el espíritu de San Juan de Dios es un don verdaderamente sorprendente y extraordinario para los tiempos difíciles que estamos viviendo, es un don capaz de crear comunión y de implicar a todas las personas, con todas nuestras diversidades, capaz de formar una única Familia reunida alrededor de los mismos valores. Es por esto que debemos tener conciencia de que la Familia de San Juan de Dios es un recurso enorme para la misión, dado que de por sí es capaz de expresar la pluralidad de nuestros dones diferentes, unidos en la Hospitalidad.

Ver el mundo con la mirada de la Hospitalidad

Merece la pena repetirlo: ver el mundo con la Mirada de la Hospitalidad significa verlo con la Mirada de Dios. Significa reconocer que todo y todos los que han sido creados por Dios son buenos . El mundo en el que vivimos está destrozado por las guerras, la violencia, el odio, las crisis, el abuso de poder, la sospecha del extraño y la corrupción, sin embargo, éste es el mundo que Dios ama apasionadamente, puesto que dio Su vida por él . A pesar de ello, la misma existencia de Dios está siendo puesta en tela de juicio e incluso negada por algunos. El Santo Padre se pregunta: “¿No es verdad que el Occidente, que los países centrales del cristianismo están cansados de su fe y, aburridos de su propia historia y cultura, ya no quieren conocer la fe en Jesucristo? Al igual que lo hicieron muchos Hermanos al comienzo de la renovación posconciliar, hoy en día cada Hermano debe tomar conciencia del mundo que le rodea. Debe ver el mundo a través de los ojos de la fe, de la mirada de la Hospitalidad, de la mirada de Dios. De esta manera encontrará su verdadero papel en el mundo como persona consagrada en la Hospitalidad, para dar testimonio del seguimiento radical de Jesús y de su Ministerio de Sanación.

Aquí más que en cualquier otro sitio encaja la parábola de la levadura en la masa (Mt 13,33; Lc 13,20-21; 1Cor 5,6-8), y nosotros los Hermanos debemos asumir esa función. Es cierto que numéricamente somos pocos, pero seguramente somos suficientes para actuar como levadura de la Hospitalidad de San Juan de Dios para expresarla en el mundo de hoy. Nuestros Colaboradores buscan en nosotros un testimonio coherente y auténtico, lo que nos otorga la enorme responsabilidad de proporcionar una formación adecuada a nuestros Hermanos, para que puedan ser compañeros fidedignos y coherentes de los Colaboradores en el camino de la Hospitalidad.

La Familia de San Juan de Dios

Acabamos de celebrar el Año de la Familia de San Juan de Dios (2011-2012) y ha sido una experiencia sumamente vivificadora y energética. Es mi esperanza y mi deseo que el concepto de Familia para describir quiénes somos como Hospitalarios siga adelante con un vigor aún mayor de cara al futuro gracias a esta experiencia. Considerarnos una Familia es uno de los resultados del proceso de renovación. Nuestra Familia “alcanza pleno sentido en la misión para la cual el Espíritu Santo la ha suscitado en la Iglesia”. (Const. Art. 41). Tengo la sensación de que se ha intensificado la conciencia sobre la naturaleza de la Orden y su misión de Hospitalidad en todo el mundo. Además, creo que la gente de hoy encuentra muy atractiva la idea de la Familia y de la Hospitalidad Juandediana. La idea de la “familia” evoca de inmediato algo que va más allá de las simples relaciones funcionales o de la mera convergencia de intereses. “La familia es, por su naturaleza, una comunidad fundada en la confianza recíproca, en el apoyo mutuo y en el respeto sincero. En una auténtica familia no existe el dominio de los fuertes; al contrario, los miembros más débiles son, precisamente por su debilidad, doblemente acogidos y ayudados ”. En mi opinión estas características, y muchas otras más, como lo expresa también Juan Pablo II, definen a la Familia de San Juan de Dios como la entiendo yo: una comunidad en la que hay confianza recíproca, apoyo, generosidad, apertura, respeto sincero, hospitalidad y unidad en la misión. Esto enlaza muy bien con la actitud que tenía el mismo Juan de Dios en su relación con Angulo y con otras personas que compartían su vida y su ministerio.

El concepto de Familia denota una apertura, una acogida, un pluralismo sin prejuicios y un sentido profundo de comunidad. La Familia de San Juan de Dios es algo que inspira un sentido de pertenencia en las personas, que se sienten como en casa, a sus anchas, aunque los miembros vengan de tradiciones religiosas diferentes. Los cristianos, algunos de los cuales están teniendo dificultades con la Iglesia jerárquica, las personas que no han adoptado una tradición de fe particular o los que no la tienen en absoluto, todos sienten que son aceptados en la Familia de San Juan de Dios y que su contribución a la misión es valorada y apreciada. Ser inclusivos y acogedores para con las personas que comparten nuestra filosofía y nuestros valores abre grandes posibilidades para la misión, como lo expresa una frase utilizada por San Pablo que San Juan de Dios hizo suya: “No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos”.

La formación

En el pasado, los Hermanos se formaban en todas las áreas de la vida de la Orden: gestión, atención de salud, pastoral, etc. Hoy en día, según los documentos del Concilio Vaticano II, la Vida Religiosa está asumiendo más que nunca su papel profético en este mundo secularizado, dando testimonio de los valores del Reino de Dios. Por tanto, la formación de nuestros Hermanos, como ya se ha dicho muchas veces, es un aspecto fundamental del proceso de renovación que está moldeando nuestras vidas. Sin la formación, no puede haber renovación. Todos los Hospitalarios, incluyendo los candidatos a nuestra hermandad, deberían compartir algunos aspectos de la formación inicial y permanente. Esto es muy importante, puesto que en el futuro trabajarán juntos. Es evidente que los aspectos de la formación de los Hermanos que se refieren a la Vida Consagrada se mantendrán separados. También en este caso, la figura de nuestro Fundador y su obra nos iluminan. En su biografía, Francisco de Castro afirma que incluso cuando Juan no estaba, la Casa de Hospitalidad que había fundado seguía funcionando perfectamente y cuando volvía, aun tras haberse ausentado durante semanas o meses, lo encontraba todo en orden. Esto nos dice mucho, no sólo sobre la confianza que Juan les tenía a quienes trabajaban a su lado al servicio de los pobres y de los enfermos, sino sobre cómo les formaba. Estoy convencido de que si seguiremos ese mismo camino con nuestros Colaboradores, el resultado será sumamente fructífero para toda la Iglesia de hoy y asimismo en términos de nuestras relaciones, lo que tendrá un impacto enorme sobre nuestra misión.

Los jóvenes de hoy tienen una gran sed de espiritualidad en todas las partes del mundo. La Espiritualidad según el estilo de San Juan de Dios, que hemos heredado, seguramente puede ser una respuesta a su búsqueda de sentido en sus vidas, lo que les llevará a avanzar en el camino hacia el encuentro con Jesucristo. Nuestras obras de amor, atención y devoción tienen un poder extraordinario en este sentido. Para muchas personas, nosotros somos el primer lazo con el rostro y con la misericordia de Dios, y la primera oportunidad que tienen de acercarse a la Iglesia o de entrar a formar parte de ella. Muchas personas cuyo estilo de vida ha perjudicado sus relaciones personales y familiares tocan a las puertas de nuestros Centros a diario. Acuden a nosotros, esperando encontrar una palabra de consuelo, alguien que les acompañe en esta fase de sus vidas, por muy larga o corta que sea. Si analizamos la vida de Jesús, encontraremos muchos ejemplos de personas que se acercaban a Él con algún problema físico o psicológico, pero que al alejarse de Su presencia ya estaban íntegras en el cuerpo, en la mente y en el espíritu. Muchas personas acuden análogamente a nuestros Centros con problemas de salud, pero muchas de ellas también tienen quebrantado el espíritu. Para éstas es una experiencia transformadora cuando, como ocurre a menudo, encuentran a un Hermano que tiene tiempo para ellos, que es hospitalario, compasivo, que no les juzga e intenta comprenderles. También esto es evangelizar, puesto que significa experimentar la presencia de Dios.

Es necesario un nuevo enfoque hacia la formación

De las pocas referencias que he incluido, es evidente que tenemos una gran necesidad de reevaluar el tipo de formación que estamos ofreciendo a nuestros Hermanos. Muchos de los candidatos se acercan a la Orden y luego se marchan rápidamente, durante el Noviciado o el Escolasticado. Si es porque han descubierto que no tienen la vocación para nuestro estilo de vida, les habremos hecho un gran favor. Sin embargo, sospecho que no es ésta la razón por la que se van muchos de los que entran en la Orden. Me parece que hay algo que falla en nuestros criterios de selección y en nuestra forma de acompañar a nuestros candidatos. El acompañamiento de los Escolásticos es muy escaso, lo digo en términos generales, claramente hay excepciones, pero muchos Escolásticos son abandonados a sus propios recursos, sin un acompañamiento o sin una verdadera formación teológica o espiritual.

Me apresuro a añadir que aprecio mucho a los Hermanos responsables de la formación, puesto que trabajan con ahínco y hacen lo mejor que pueden, pero desafortunadamente muchos de ellos no cuentan con la preparación adecuada para la misión tan difícil y de gran responsabilidad que se les confía. Es un tema que debemos enfrentar en el próximo Capítulo General. Para afrontar los desafíos de la Nueva Evangelización, para conducir a las personas “hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud”, la Orden tiene que analizar de forma muy crítica la formación que proporciona, con la ayuda del documento que denominamos el Informe Mión, que se presentó en el Capítulo General de 2006.

Un nuevo pentecostés

Mis queridos Hermanos, la escueta realidad es ésta: en el futuro seremos todavía menos y seremos mayores de lo que somos hoy. Sin embargo, nuestra misión sigue creciendo y si no emprendemos seriamente el camino de la renovación, con una preparación y formación adecuada de nuestros Hermanos, el futuro de nuestra hermandad será cada vez menos seguro. Es por esto que el próximo 68º Capítulo General puede convertirse en un “Nuevo Pentecostés” para toda la Familia de San Juan de Dios. “O Espíritu Santo, renueva tus maravillas en nuestros días, como en un nuevo Pentecostés”, era la oración para el Concilio propuesta por Juan XXIII – que sea también la oración de nuestro Capítulo.

Recomiendo que todos los Hermanos, y en especial a los vocales elegidos para el Capítulo General, estudien a fondo no sólo el Instrumentum Laboris, sino sobre todo los documentos del Concilio Vaticano II, los estudios teológicos sucesivos sobre el futuro de la vida religiosa, el Informe Mión y las publicaciones de la Curia General, de manera que estén listos y preparados para participar en este importante evento eclesial de la vida de nuestra Orden. Es sumamente importante que los vocales, junto a sus Provinciales, encuentren la oportunidad de trabajar juntos, en un clima de oración y con ánimo de compartir, para discutir y prepararse a conciencia para el Capítulo General, de manera que éste pueda marcar un hito y promover una nueva visión para la Orden de cara al futuro.

Conclusión

En conclusión, mis queridos Hermanos, lo que necesita hoy nuestra misión no es tanto un gran número de Hermanos, sino el testimonio de la fidelidad a Dios, a la Iglesia, a nuestros votos y a la misión. Ésta es la roca en la que se apoyan nuestros cimientos. Como nos lo recuerda Benedicto XVI, “La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes” . Nuestro testimonio personal es el aspecto crucial de la renovación que será capaz de iluminar la oscuridad de tantas personas necesitadas y perdidas, indicando el rumbo hacia Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14,6).

Por fin, junto al Gobierno General de la Orden, a la Comunidad y a los Colaboradores de la Curia General, os envío nuestros mejores deseos. Pedimos que el Espíritu Santo brinde a todos nosotros Sus dones con abundancia en estos momentos críticos para nuestra Familia Hospitalaria de San Juan de Dios, a medida que nos preparamos para nuestro Capítulo General. María estaba al centro, rodeada por los discípulos de Jesús en la estancia superior, esperando y orando al Espíritu Santo , sigamos pues implorándole que interceda por nuestro Capítulo, para que pueda ser realmente un “Nuevo Pentecostés” para nuestra Familia de San Juan de Dios. Roguemos a San Juan de Dios y a nuestros Hermanos santos y beatos que intercedan por nosotros y por todas las personas, nuestros hermanos y hermanas, que acuden a nosotros en busca de ayuda en un momento de vulnerabilidad o necesidad en sus vidas.

Como siempre, fraternamente en San Juan de Dios.

Hno. Donatus Forkan
Superior General

Conozca Bolivia: III Encuentro Interprovincial de Escuela de Hospitalidad 2012

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Quisiera compartir con Ud. Lo hermoso de Sucre, La Paz y Santa Cruz de Bolivia,  su gente y su hopitalidad para con los invitados a este III Encuentro de la Escuela de Hospitalidad 2012 a través de estas fotos.

 

 

 

 

 

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